lunes, abril 08, 2013

Islandia y el eslabón más débil

Foto de Roger Eritja. Al fondo a la derecha estoy yo (de color azul), acercándome a cascada para tratar de obtener un primer plano. Al final la pobre cámara quedó completamente mojada, pero fue una experiencia memorable ponerse casi debajo de esa mole de agua.  

He pasado una intensa semana de fotografía en Islandia. Han sido días apasionantes entre paisajes realmente maravillosos. En Islandia las condiciones de luz son muy variables, las nubes corren a toda velocidad por un cielo cristalino y se puede pasar de pleno sol a nieve en cuestión de minutos. Por las noches, en lugar de relajarnos y poder descargar las fotos tranquilamente, teníamos que apresurarnos para poder salir a tratar de ver las auroras boreales. Todo esto, junto con las condiciones de frío, humedad, agua de las cascadas y del mar, supone una dura prueba para todo el equipo, desde el trípode hasta las tarjetas de memoria.
Impresionante ola, a última hora de la tarde en la playa de Dyrholaey

En mis talleres de fotografía nocturna comento la importancia de usar un cable disparador de calidad. Este dispositivo, humilde al lado de las cámaras y los pesados teleobjetivos, suele fallar en el momento más inesperado. Hay dos posibilidades: comprar uno cualquiera en ebay o decidirse por el original de la cámara, que suele ser mucho más caro. Yo aconsejo echar cuentas, mirar lo que vale la cámara, el viaje, la posibilidad de perder una foto nocturna irrepetible.. y entonces decidir. Mi primer intervalómetro de ebay se estropeó en la segunda salida, y en Islandia (como para darme la razón) me falló otro cable de marca blanca. Por suerte, llevo el original Nikon, que sigue aguantando a pesar de estar lleno de golpes y arañazos.


Hielo azul y cenizas volcánicas en un glaciar


Todas las cadenas tienen la resistencia de su eslabón más débil. De nada sirve un buen cuerpo de cámara réflex o un caro 70-200 2.8 si la rótula del trípode no es lo suficientemente rígida. Aunque no es tan evidente, lo mismo sucede con las tarjetas de memoria. En la Isla de Pascua vi con desesperación como una de las fotos que había hecho quedaba ilegible después de haber estresado la cámara tirando en ráfaga y verificando el foco de las fotos cuando todavía se estaban descargando a la tarjeta. Para ahorrarme unos euros, había comprado las tarjetas Compact Flash más baratas que encontré. Esta tontería estuvo a punto de hacerme perder dos importantes fotos: la Vía Láctea sobre los moais en Rapa Nui y la Luz Zodiacal sobre el Pacífico. Las dos han sido seleccionadas por la NASA para la página Apod. Desde entonces siempre compro tarjetas SanDisk. Esto no elimina la posibilidad de perder una tarjeta, o de sufrir un robo, de modo que en mi D600 tengo configurada la segunda tarjeta como backup de la primera, y durante el viaje de regreso llevo una de las dos en la bolsa con el resto del equipo y la otra el el bolsillo.

Otro día hablaré de las Auroras Boreales, y también del espinoso asunto de si usar una sola tarjeta muy grande o muchas pequeñas. De momento os dejo con un geyser, pero no uno cualquiera si no el del pueblo de Geysir, en Islandia, el que dio nombre a todos los demás en el mundo.


La tierra hierve en Geysir

14 comentarios:

pasosypedales dijo...

Envidia me das por tus días en Islandia, el paraíso para cualquiera al que le guste hacer fotos de naturaleza y paisaje.
Espectacular, como siempre, Skogafoss, pero el efecto de fuerza y entorno hostil conseguido con la ola la supera. Enhorabuena.

David Alvarez dijo...

Islandia es un paraíso para cualquier persona a la que le guste la naturaleza. Yo estuve hace varios años y desde que me marché ya tengo ganas de volver.
Tus fotos, como siempre, espectaculares.
un abrazo

Maria Rosa Vila dijo...

En mi trabajo, tratando con tantos fotógrafos, he podido oír toda clase de historias de fotos perdidas para siempre por culpa de la tarjeta. Por lo tanto, creo que es mejor comprar siempre primeras marcas, seguir las recomendaciones del fabricante, y tener mucho cuidado cuando las manejemos (prohibido comprobar el foco cuando las fotos todavía se están descargando en la tarjeta !). Si en algún momento aparece un mensaje de error, es mejor dejar de usarlas por si acaso luego se nos borran las fotos. Lo de si usar una tarjeta muy grande o varies más pequeñas, yo lo tengo claro: mejor 2 o 3 que una de 32 GB.

Jesús Dorda dijo...

Estoy muy de acuerdo con lo de no ahorrar en el "chocolate del loro"
...
¡pobre loro!

Roger Eritja dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Roger Eritja dijo...

La electrónica incluída en las tarjetas no es igual en todas ellas, empezando por el controlador de memoria. Esto, desgraciadamente, se puede comprobar de primera mano comprando alguna de las numerosas tarjetas falsificadas que se venden en eBay.
Yo también prefiero varias tarjetas menores a una sola de mayor, pero también hay que tener en cuenta el tamaño de los archivos y cuestiones de autonomía. Se popularizan cámaras como la mía, que graba archivos de 45 Mb, y que necesitan tarjetas mayores para no quedarte con 36 fotos de margen como en el tiempo de la película. Ah, que nostalgia de cuando lograbas 39 fotos del carrete y quedabas exultante...

frikosal dijo...

Yo soy más de pocas tarjetas pero grandes, supongo que esto depende del carácter de cada uno.

Pirene dijo...

¡QUE BONITO ISLANDIA EH!
Yo estuve hace casi 5 años y sigue siendo el mejor viaje de mi vida.

Flipante la foto del géiser y ¡¡valla paciencia!! porque ese sí que tiene vida propia.

¡Saludos! y muchas gracias por mostrarnos fotos tan bonitas.

Osselin dijo...

Gracias por tus consejos.

MERCE dijo...

tanta belleza tienen tus palabras como tus imágenes, gracias por las reflexiones i a tu bolsillo por guardar esa pequeña targeta llena de inmensidades :)

MERCE dijo...

Tan bellas son tus palabras como tus imágenes, gracias por la reflexión y a tu bolsillo por guardar una cosa tan pequeña y tan llena de inmensidades :)

MartinAngelair dijo...

Me ha gustado mucho encontrar Islandia en esta casa,


...belleza y fuerza.




Besos.
B.N.C.M.

Carlos Iborra dijo...

Más allá de la expedición -más que viaje- a Islandia que, evidentemente, no puede sino dar como fruto excelentes imágenes y recuerdos de los que perduran en la memoria, me quedo con la reflexión acerca del equipo y todos esos complementos "de tres reales" que nos acompañan a todas partes... Yo soy de los de usar varias tarjetas pequeñas. No sé si 8Gb se puede considerar "pequeña" mirando en retrospectiva, pero con los actuales sensores amateurs y mi desaforada obsesión por las panorámicas ahorquilladas, los Gb se van volando. Recuerdo que con mi primera dSLR compre una especie de disco duro portátil que permitía descargar directamente las tarjetas de memoria. Sus 20Gb de capacidad se me antojaban inagotables (entonces mis CF más grandes eran de 2Gb)... Queda para otra reflexión el tema de las baterías, que supongo que no habrá sido cuestión baladí si has trabajado en condiciones ambientales rigurosas.

Carlos Iborra dijo...

Más allá de la expedición -más que viaje- a Islandia que, evidentemente, no puede sino dar como fruto excelentes imágenes y recuerdos de los que perduran en la memoria, me quedo con la reflexión acerca del equipo y todos esos complementos "de tres reales" que nos acompañan a todas partes... Yo soy de los de usar varias tarjetas pequeñas. No sé si 8Gb se puede considerar "pequeña" mirando en retrospectiva, pero con los actuales sensores amateurs y mi desaforada obsesión por las panorámicas ahorquilladas, los Gb se van volando. Recuerdo que con mi primera dSLR compre una especie de disco duro portátil que permitía descargar directamente las tarjetas de memoria. Sus 20Gb de capacidad se me antojaban inagotables (entonces mis CF más grandes eran de 2Gb)... Queda para otra reflexión el tema de las baterías, que supongo que no habrá sido cuestión baladí si has trabajado en condiciones ambientales rigurosas.