Ahora que todo es tan reciente en la red, estaría bien ir dejando constancia de cuales son los usos y costumbres en este principio de siglo XXI, más que nada para que las generaciones futuras tengan material para poder criticarnos. Yo me imagino que dentro de unos años en las escuelas concertadas ya se enseñará en que consiste la buena educación en la red. Me refiero a cosas básicas como no usar la dirección postal de los amigos para darse de alta en páginas indecentes, y no mandar centenares de correos electrónicos a todos nuestros conocidos. Concretamente, es a este último punto al que quisiera referirme.
Uno de los personajes que corre hoy en día por las redes, y seguro que todos ustedes conoce por lo menos a uno, es el "enviador de powerpoints". Estos caballeros disponen de una lista de correos electrónicos, que puede ser oculta o visible, según los casos, y cada mañana lo primero que hacen es mandar uno o dos powerpoints a todo el mundo. Los powers son de los temas más diversos: autoayuda, fotografía de naturaleza, consejos de bricolaje, el fascinante mundo de los insectos, paisajes del mundo, etc etc. Naturalmente, todo el material gráfico está copiado indiscriminadamente de la red, y yo modestamente he recibido alguno ... ¡con fotos mías copiadas!
Pero incluso así, ¿de donde saca tiempo el enviador de powers para compilar 20 o 30 transparencias cada día?. Esta pregunta me inquietó durante algún tiempo, hasta que pude descubrir su secreto: existe una red secreta, de rango superior, que se dedica a la preparación y distribución de powers entre los enviadores. No se cual será su nombre ni donde se reúnen pero podríamos llamarla La cofradía de los Powers.
Pese a su indudable interés, podría ser que algunos de ustedes terminase un poco cansado de recibir diariamente tantísimo powerpoint. En este caso, lo que suele hacerse es esperar un poco para no ofender a nuestro amigo, dejar pasar digamos tres años sin contestar, a ver si se diese por aludido y disminuyese su ritmo epistolar. Craso error: ya desde el primer día nadie le contesta, excepto los otros enviadores de powers, de modo que seguirá mandándolos.
Al cabo de tres años, ya se considera correcto pedir educadamente que deje de mandarnos mandalas tibetanos a diario, pero editar la lista de correo lleva su trabajo, y el enviador de powers es un hombre ocupado. De modo que va a seguir mandándolos. Finalmente, la solución que nunca falla, es buscarse otro correo electrónico y empezar una nueva vida en la red, con otra identidad. Entonces, antes de darle el correo a alguien, sería una buena idea preguntarle si es de la cofradía secreta de los powers.
PS. Esta entrada está programada, ahora estoy ocupado borrando los mensajes con powers adjuntos.
Funcionamiento
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La ingenuidad de unos, la maldad de otros y la impotencia de tantos,
alimentan el mundo.
Hace 4 horas

















